La pintura “Un año más” construye una escena exuberante y teatral donde el humor, el deseo, la música y la vitalidad popular conviven dentro de una compleja estructura visual profundamente barroca. La obra toma como punto de partida la tradición flamenca de escenas de mercado y naturalezas abundantes, pero la traslada al presente mediante una sensibilidad contemporánea atravesada por la celebración colectiva y la cultura popular. El propio título, “Un año más”, introduce inmediatamente una dimensión temporal y emocional vinculada a la canción popular, y, especialmente, al universo de la cumbia. La frase remite a esas letras festivas y melancólicas que celebran el paso del tiempo entre baile, alcohol, deseo y nostalgia compartida.
La cumbia aparece así no solo como referencia musical, sino como estructura emocional de la obra: un lenguaje colectivo donde conviven alegría, desgaste, sensualidad y memoria.
“Un año más” termina funcionando como una gran alegoría contemporánea sobre el paso del tiempo y la persistencia del placer colectivo. La cumbia, como el Barroco, aparece aquí como una forma de resistencia emocional frente a la fugacidad de la vida: una manera de seguir riendo, bailando y deseando aun sabiendo que todo es transitorio.